EN BROMERIO

medio en broma, medio en serio

28.12.10

Si es que no tiene nombre

Publicado por Nat |

La anécdota que voy a contar a continuación me ocurrió en un baño público. Nunca sabes dónde te va a sorprender la vida. La razón por la que llegué a él no la voy a contar porque es personal e intransferible.
Entré en un servicio público de un parque. Uno de ésos que es mejor no entrar pero que a veces a una no le queda más remedio. Nada más pasar me encontré con un carrito de bebé. El típico homologado por la Unión Europea. Era un modelo bastante clásico con unas ruedas enormes y una bandeja portaobjetos. Era totalmente negra y parecía una silla de lujo pero lo más importante es que había un bebé dentro de ella. Me pareció que el baño estaba vacío y me quedé esperando allí, como una tonta, sin saber qué hacer. Como vi a los pocos minutos que no salía nadie de ninguna puerta fui comprobando una por una y confirmando que todos los baños estaban vacíos.
Definitivamente no había nadie excepto aquel bebé y yo. Me acerqué y estaba dormida, digo dormida porque era una niña de unos ochos meses, se le notaba en la cara y también en los pendientes horteras que le habían puesto a la pobre. Pensé que si fuera mi hija nunca le haría tal cosa porque  puede que cuando se hiciera mayor y viera las fotos se podría vengar. Aunque nunca se sabe como acertar con los hijos. El fallo lo tienes asegurado hay que intentar escuchar y observar antes de decidir por los demás. Se acusa a los hijos de actuar como tiranos pero los padres, por mucha bondad que haya, a veces también lo son. Igual es algo inherente a nuestra naturaleza. Mientras tenía todos estos pensamientos y otros más, ahí seguía delante de la niña sin moverme, sin salir, sin que nadie más entrara en el baño. Esperaba que llegara su madre histérica perdida reconociendo que se había olvidado de su hija y prometiéndose así misma que dejaría beber y tomar pastillas, pero no fue así. Nadie entró y por lo menos pasó una hora. 

De pronto la niña se despertó y me vio mirándola con cara de indecisa y confusa pero la sonreí, no pude evitarlo. Me acerqué a ella y le tendí las manos a lo que ella, como un acto reflejo, hizo lo mismo. No me atrevía a cogerla y como no sé cuánto tiempo estuve así se puso a llorar.  Sufría oyéndola llorar y no me la pensé más, la cogí y ese instante sentí un calor y confort interior muy agradable. Me supongo que ella sintió lo mismo porque se calmó y se quedó dormida de nuevo. ¿Dónde estaba su madre?. No entendía nada, era imposible que la hubieran abandonado, no podía ser. Esas cosas pasan pero no a mí, no quiero que me pase algo así. 
No sabía qué hacer, la tendría que llevar a la policía y poner una denuncia y si sus padres o familia no se hacían cargo de ella, pasaría a los servicios sociales. ¿Y por qué tendría que ir a los servicios sociales? ¡Yo la había encontrado!, ¡seguro que si pudiera hablar diría que prefería quedarse conmigo!. La miré y a decir verdad un poco se parecía a mí, en serio.  Me di cuenta que no sólo me necesitaba ella a mí, yo también a ella. Se me pasó por la cabeza quedármela, no decir nada y adoptarla pero sabía que eso era imposible que no funcionaría y además estaría cometiendo un delito. El delito de querer dar cariño y ofrecerle una figura materna a alguien que puede que no la tuviera nunca. Que su futuro sería incierto. Y así es la vida de absurda pero todo el amor que sentí hacia esa personita fue auténtico y verdadero. Sabía que no podía ser y que esa sorpresa tan dulce como agria tendría que tener un fin y una despedida. Entonces decidí dejar de hacerme la inocentada a mí misma y sin querer saber el final preferí despertarme. 
Me quedo con una moraleja sin entrar en detalle y que cada uno la interiorice como pueda. Lo que supone algo normal para muchos para otros, tener un familia y sobre todo sentir que la tienes, es todo un sueño…



13.10.10

Escribir, escribir y escribir

Publicado por Nat |


 Iba a publicar la segunda parte de Japón en imágenes pero hoy tengo la necesidad de expresar algo más íntimo. Últimamente me encuentro menos bien emocionalmente. Estoy en un momento en el que tengo que tomar decisiones personales que tienen que ver directamente con el trabajo y un lugar donde vivir principalmente. Quería aprovechar de paso para agradecer enormemente a todo ese equipazo de políticos eficientes y empresarios eficaces que han hecho que las viviendas para la gente sencilla estén a esos niveles tan asequibles y el trabajo sea tan gratificante. No tenemos suficientes problemas personales cada uno de nosotr@s como para que se nos pongan retos de ese calibre. Que con mi esfuerzo, mi trabajo y sobre todo mi ilusión no te voy a pagar yo tus cenas de lujo y tus chaperos para que te la chupen gilipollas. Al final se hará lo que se pueda así que sólo espero que te atragantes y que te la pilles con la cremallera. Sé que soy un poco cerrada de mente al masculinizar la situación pero...Dicho esto continúo. 

Estoy barajando varias posibilidades y recursos. He llegado a pensar en hacer una análisis DAFO de la situación. Es decir, exponer las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de cada decisión. Desde hace un año que descubrí lo que era un ataque de ansiedad a día de hoy se ha ido minimizando, los vértigos que también tengo, (que lo tengo todo y si alguien quiere algo que me lo diga y se lo paso que soy my generosa) al final han sido provocados por la propia ansiedad, pues también los tengo bajo control. Pero de repente con todas estas cuestiones vitales sobre el trabajo, lugar de residencia y demás pues siento mucha angustia, sobre todo por la noche y llevo unos días que no duermo nada y que me despierto muy angustiada. Me despierto diciendo quiero escribir, lo que yo quiero es escribir, escribir es mi proyecto da igual dónde esté y lo que haga.  Y bien vale, lo que quiero es escribir pero ¿el qué?. Cuando escribo aquí no es un problema son cosas espontáneas que me surgen y me divierto. Pero ahora es como si para mí fuera más importante. De hecho me he puesto a escribir y ha salido un relato en prosa libre muy filosófico que podría tener enganche pero muy pobre en estructura y demasiado anarquista y estoy en un relato con  sus personajes y su historia y su trama pero que no me sale del todo que cuando me pongo a escribir sólo escribo tres líneas. Que me he apuntado a un taller y todo de lo flipada que estoy. Ideas tengo y un montón. Tengo varias  para relatos y cuentos  e incluso una idea muy elaborada para una novela. Pero luego resulta que no escribo nada de nada. Así que  no sé qué narices me pasa, debería estar contenta porque por fin me he decidido, después de años de llenar cuadernos que luego he roto, a  crear un blog y ponerme a escribir otras cosas además de aquí. Algo que tenía como entretenimiento y liberación se está convirtiendo en casi una obsesión y obligación que me constriñe el espíritu. Y encima escribo menos que nunca. De repente me da por pensar que me  ha surgido una necesidad de expresar y contar por medio de historias un algo. Como si tuviera algún mensaje muy importante que dejar a la humanidad. Y es en ese punto cuando me digo "Natalia te estás emparanoyando maja, relájate y déjate de comportar como una neurótica que esto no tiene que ser bueno" Para mí que estoy extrapolando a esta actividad todos mis miedos, dudas y mis proyecciones futuras. Yo creo que cuando se me pase estos meses de organización mental y de estructuración de las cosas se me pasará, espero. De hecho esto que acabo de escribir al saber que de alguna forma  va a ser compartido con gente me siento un poco más aliviada.  Ahora va y nadie lo lee...

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